IIntermundo Blog 20/06/2012. Un impresionante despliegue de efectos especiales, coreografías, proyecciones, cambios de vestuario y música deslumbró a los 20 mil espectadores que se han reunido en el primero de los dos conciertos de Madonna en Barcelona, única parada española de la gira "MDNA Tour",
Con 45 minutos de retraso, la diva del pop hizo una aparición estelar dentro de una urna y rodeada de proyecciones que convirtieron el Palau Sant Jordi en una catedral gótica.
Seis bailarines vestidos de monjes tocaron las campanas de esta catedral ficticia ante una cruz gigantesca hasta que se escucharon los primeros acordes de "Girl Gone Wilde", momento en el que se desprendieron de las túnicas para mostrar sus torsos y unos altísimos zapatos de tacón.
El numeroso público gay reunido en Barcelona agradeció con gritos de aprobación las coreografías de los estupendos bailarines masculinos de la gira.
La iconografía religiosa no abandonó el escenario durante toda la primera parte del concierto, pero se solapó con otras puestas en escena, como la de aire militar que eligió Madonna para interpretar "Revolver" o la estética de película de acción de "Gang Bang".
Durante la primera media hora, el público observó con la boca abierta el espectáculo, incapaz de asimilar la enorme cantidad de estímulos visuales y auditivos del montaje, que utilizó recursos cinematográficos, teatrales y de toda índole.
La cosa cambió cuando la reina del pop hizo su primer cambio de vestuario y salió vestida de majorette para cantar "Express Yourself".
Con este cambio de tercio, el estadio entero empezó a bailar, aunque rápidamente volvió a quedarse con la boca abierta cuando nueve de los diecisiete tamborileros que salieron con las majorettes empezaron a volar literalmente sobre sus cabezas, colgados de cuerdas invisibles,
En el ecuador del concierto apareció sobre el escenario el trío vasco Kalakan, que interpretó su tema en euskera "Sagarra Jo".
Lo que podría interpretarse como un acercamiento a las diferentes culturas de la Península Ibérica con motivo de su paso por España, en realidad es sólo un elemento más de un espectáculo milimétricamente programado, que mantiene la misma estructura allí donde va.
De hecho el trío vasco ya estuvo en el inicio de la gira el pasado 31 de mayo en Tel Aviv (Israel) y actuó en los conciertos que han precedido al de Barcelona.
Madonna habló poco y cantó mucho, pero tuvo tiempo de de anunciar una canción de "amore" y de emocionar a los presentes cuando dijo, en inglés, que "todos somos uno, da igual nuestra ideología o nuestra opción sexual".
Pero el éxtasis colectivo no llegó hasta el final, con la interpretación de "Like a prayer" con un coro de gospel y el público rendido.
"The MDNA Tour", que mañana repite en Barcelona, se alargará hasta el 2013, después de recorrer treinta países y ofrecer más de 90 espectáculos, en el itinerario más largo de la artista, que en su anterior gira hizo 85 paradas.
En Barcelona el telonero de Madonna fue el disc jockey, cantante esporádico y productor francés de música electrónica Martin Solveig que a las ocho de la tarde ya había convertido el Palau Sant Jordi en una pista de baile.
Mientras fuera todavía era de día, dentro ya dominaban las luces de colores y Martin Solveig se esforzaba en transformar la espera en una fiesta.
"¿Están preparados para la ver a la reina?" preguntó Solveig antes de que se abriera la cortina con la imagen de Madonna impresa y apareciera la reina de carne y hueso para demostrar que a sus 54 años sigue aferrada al trono.



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