IIntermundo Blog 12/06/2012. El rendimiento que se exige a la deuda soberana es una medida de la confianza del mercado en su solvencia y se considera que, por encima del 7%, la carga de los intereses puede ser insoportable. Grecia pidió su primer rescate (mayo de 2010) cuando llegó al 8,5%, idéntico nivel que Portugal en abril de 2011. Sin embargo, a Irlanda le bastó tocar el 8,1% (noviembre de 2010) para pedir ayuda internacional.
La Bolsa española, sin embargo, ha sido capaz de eludir durante buena parte de la sesión las tensiones de la deuda y el Ibex ha aguantado en verde con una pequeña ganancia. A una hora del cierre, sin embargo, entraba en pérdidas y llegaba a caer más de un 1% tras conocerse que la agencia de calificación Fitch, que ayer rebajó la calificación de Santander y BBVA, ha hecho hoy lo propio con otras 18 entidades más, ante la posibilidad de un ulterior deterioro de las carteras crediticias. La semana pasada, Fitch degradó la nota del reino de España a BBB.
Al final de la sesión, el Ibex cerraba con una mínima subida del 0,09% y se situaba en 6.522,9 puntos. Teléfonica (+1,72%), Iberdrola (+0,66%) e Inditex (+0,56%) han protagonizado los mayores avances. Bankinter (-4,44%), OHL 8-4,34%) y Gamesa (-3,55%) ha encabezado las pérdidas de la jornada. Todos los valores bancarios han cerrado en números rojos. Tras Bankinter, Popular (-3,07%), Bankia (-1,62%), Sabadell (-1,02%), Caixabank (-0,42%), Santander (-0,21%) y BBVA (-0,12%).
Las Bolsas europeas, con la excepción de Milán, que ha cedido un 0,7%, se han anotado subidas, estimuladas por la perspectiva de que la Reserva Federal ejecute alguna medida de estímulo monetario que, en última instancia, podría traducirse en un tirón de las exportaciones europeas. Londres ha ganado un 0,76%, París un 0,14% y Fráncfort un 0,33%.
España y Grecia siguen marcando la agenda de incertidumbre que manejan los inversores. En el primer caso, por la falta de información sobre el rescate que el pasado sábado el Gobierno español solicitó a sus socios europeos para sanear la banca española. La respuesta fue generosa: habrá hasta 100.000 millones de euros en préstamos. Pero no se han detallado cantidades concretas ni plazos. Ni siquiera cuál será el fondo que aportará los recursos.
Lo que sí se ha sabido hoy por boca del comisario de Competencia y vicepresidente de la Comisión Europea, Joaquín Almunia, es que España cobrará al menos un interés del 8,5% anual a los bancos a los que rescata porque así lo exige la normativa comunitaria.
Italia está también en el punto de mira de los mercados y hoy se ha encargado de azuzar el nerviosismo la ministra austriaca de Finanzas, Maria Fekter, al afirmar que podría ser el próximo país en necesitar un rescate. La prima de riesgo italiana ha llegado a subir a 490 puntos básicos (al final del día quedaba en 474) y el tipo del bono a 10 años ha tocado el 6,285%, aunque luego cedía al 6,1%.
La preocupación por una posible salida de Grecia de la eurozona en caso de que en las elecciones del próximo domingo gane la opción que propone esta vía, pesa como el plomo sobre el ánimo de los inversores. Tanto es así que los países europeos han desarrollado planes de emergencia en caso de que ese sea el resultado de los comicios, con medidas como la limitación de la retirada de dinero en los cajeros automáticos y controles de capitales y fronterizos (como la suspensión del Tratado de Schengen).
Las incógnitas sobre el rescate para los bancos son muchos. En primer lugar, la cantidad. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha cifrado las necesidades de saneamiento de la banca española en unos 37.000 millones de euros. Entre esa cifra y el máximo concedido hay muchos puntos en los que podría aumentar la ratio de deuda pública sobre el PIB (los Presupuestos Generales preveían, antes del rescate, que este año llegara al 80%, lo que se verá incrementado con las ayudas europeas).
Además, aunque el portavoz de Asuntos Económicos de la Comisión Europea, Amadeu Altafaj, ha adelantado que los préstamos tendrán un tipo de interés del 3% o el 4%, aún está por determinar qué fondo europeo aportará los recursos. La cuestión no es baladí, puesto que si se trata del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) será una deuda preferente, subordinada solo a la del Fondo Monetario Internacional (FMI), y con prioridad frente a la deuda del Tesoro o cualquier otra emisión de deuda española. El MEDE entrará en vigor como institución permanente el 1 de julio y es la opción preferida por Alemania.
El Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), establecido en 2010 con carácter temporal y que convivirá un año con el MEDE, no prevé ese privilegio a los préstamos del organismo. Por eso Finlandia se ha apresurado a reclamar garantías adicionales por parte de España en caso de que se use este fondo.
Hasta que el Gobierno español no reciba la doble evaluación que ha encargado a diversas consultoras y auditorias, no se podrá determinar la cuantía concreta que precisa cada entidad ni la modalidad que adoptará la inyección de fondos que recibirán del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). En algunos casos las entidades recibirán capital y en otras bonos convertibles contingentes (CoCo), títulos de deuda que se transforman en capital si se verifican ciertas circunstancias. Y, lo fundamental: ¿en qué utilizarán las entidades el dinero que reciban? Los cierres de oficinas, despidos, ventas de activos e incluso liquidaciones de bancos estarán en la lista.
Algunos economistas apuntan al pernicioso vínculo entre la banca española y la deuda soberana. Con el rescate que recibirá el Estado y que transmitirá -vía FROB- a los bancos, se cerraría un círculo que empezó a crearse con las compras masivas de deuda pública realizadas por las entidades españolas en los últimos meses, al destinar a ese fin buena parte del billón de euros que el Banco Central Europeo (BCE) inyectó a la banca europea en diciembre y febrero. "El Gobierno español rescata a los bancos españoles y los bancos españoles rescatan al Gobierno. Es economía vudú. No ha funcionado y no va a funcionar", aseguraba ayer a Reuters el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz.
Lo que la reacción de los mercados parece indicar es que consideran las soluciones propuestas parches parciales que no resolverán la cuestión de fondo si no se apoyan en una mayor integración bancaria y fiscal. En otras palabras, con un BCE que actúe como verdadero banco central capaz de monetizar deuda, lo que presupone la existencia de eurobonos. Todo ello en un un horizonte demasiado lejano para el ritmo de los mercados."Lo que estamos viendo podría considerarse migajas. Lo que necesitamos es una solución europea completa. Hasta que no veamos algo significativo por parte del BCE, no se afrontará la cuestión. El problema no es de liquidez: es de solvencia", aseguraba ayer a Reuters James Dailey, gestor de carteras de TEAM Financial Asset Management.
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| martes, 12 de junio de 2012
Hace tiempo que Internet Explorer comenzó a perder terreno entre las preferencias para visitar la web, pues con el paso de los años otro tantos se han ido sumando a la pelea por ser el favorito de los usuarios. Aunque IE sigue siendo el navegador más usado a nivel global, poco a poco la competencia está causando estragos en su participación de mercado.
Según los últimos datos de StatCounter para lo que va de abril, Chrome mantiene la tendencia que observamos hace algunos meses y que declara al navegador de Google como el más utilizado en Sudamérica. Chrome se mantiene en el primer lugar con un 48% de las preferencias, seguido por IE con 28,9% y Firefox con 20,08%. Casi todos los usuarios de Chrome están actualizados a la versión 18 (41,1%), mientras que un 3,8% todavía tiene Chrome 17.
Se trata de un panorama totalmente distinto a lo que ocurre con IE, donde la versión más popular es la número 8 (14%), seguida por IE 9 (12,6%) e IE 7 (1,7%). Algo similar ocurre con Firefox.
Otras regiones
En Norteamérica, Internet Explorer sigue siendo el favorito con un 40% de las preferencias, mientras que en el viejo continente Firefox se posiciona como la opción más recurrente con un 30,6% de participación.
En Oceanía, IE retoma el primer lugar con un 35%, mientras que Chrome es el prediecto de los asiáticos con un 36%. En tanto que en Firefox en África supera en un 10% al navegador de Google con un 39% de las preferencias. IE aparece en el tercer lugar con 25,7% de participación.
Chrome ha logrado un gran avance en su participación, y su sistema de actualizaciones automáticas ha hecho que casi no exista fragmentación con usuarios usando diferentes versiones, como sí ocurre con IE y Firefox.
Si bien esta encuesta no separa las estadísticas entre los navegadores que se usan en dispositivos móviles y los de computadoras, Safari ha logrado meterse en el ranking de navegadores más usados, de seguro debido al gran impacto que ha tenido la iPad en regiones como Oceanía, Norteamerica y Europa.
Por último, cada vez se usa menos la versión de Internet Explorer 6, que a pesar que muchos pudimos creer ya estaba extinta resulta que no, pero a medida que pasa el tiempo se vuelve más obsoleta y sólo países con menos infraestructura tecnológica lo usan, tales como parte de Asia y África principalmente.
En tu caso, ¿cuál de estos prefieres y hace cuánto lo usas?