IIntermundo Blog 24/06/2012. Asunción.- El destituido presidente paraguayo Fernando Lugo afirmó en la madrugada de este domingo que el juicio político en su contra fue "un golpe de Estado parlamentario", luego de que su sucesor, Federico Franco, dijera que le iba a pedir ayuda para conciliarse con los países vecinos que cuestionan su legitimidad.
"Hubo un golpe de Estado parlamentario en el que los argumentos para un juicio político no tienen ningún valor y fueron rebatidos ampliamente por los defensores", dijo Lugo en una improvisada rueda de prensa en un canal de TV local, destacó AFP.
El destituido presidente se presentó de improviso en una manifestación callejera ante el canal de TV Pública local y tras un breve discurso ingresó a los estudios para una rueda de prensa.
Sin embargo reconoció que "va a ser muy difícil" que retorne al poder en este periodo, "aunque en política todo es posible porque depende de la voluntad".
Para finalizar llamó nuevamente a la pacificación con el fin "que la democracia paraguaya se fortalezca".
Minutos antes, en la acera de la céntrica calle Alberdi, Lugo dijo que quienes lo destituyeron el viernes "han destituido la democracia" y que aceptó el "veredicto injusto" por la paz.
"Aquí no han destituido a Lugo, han destituido la democracia. No han respetado la voluntad popular", dijo el exmandatario antes de convocar a una "protesta pacífica".
Agregó que aceptó "el veredicto injusto de aquel Parlamento por la paz y por la no violencia. Teníamos información que querían repetir el marzo paraguayo (de 1999 cuando cayó el presidente Raúl Cubas y murió asesinado el vicepresidente Luis María Argaña). Nunca más violencia, este pueblo es un pueblo pacífico y así como pacíficamente hemos vencido en 2008, pacíficamente el proceso democrático continuará con más fuerza".
El actual presidente Franco dijo horas antes en entrevista que pensaba contactarse con Lugo, para ver qué papel podría tener el ex mandatario en la reparación de la imagen internacional del país.
Hasta el momento los países latinoamericanos no han reconocido el nuevo gobierno paraguayo, situación que se agravó en la noche del sábado con el anuncio argentino de retirar a su embajador en Asunción, y el llamado a consultas de sus embajadores por parte de Brasil y Uruguay.
Pero dio por tierra con los planes de Franco al afirmar que "la comunidad internacional lee con objetividad y serenidad el proceso paraguayo, ya saben ustedes que los presidentes de Argentina, Brasil y Uruguay están retirando sus embajadores".
Franco dijo este sábado que probablemente no concurrirá a la cumbre del Mercosur (bloque formado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) que tendrá lugar la próxima semana en Argentina.
"Vamos a esperar, ver qué ocurre en los próximos días, vamos a tomar el pulso y de acuerdo a eso vamos a decidir, pero creo que lo más importante es reorganizar el país, es muy reciente todo y no es muy prudente salir del país en este momento", señaló.
"Ojalá que los gobiernos de los países vecinos, Argentina, Brasil y Uruguay entiendan la situación de Paraguay", explicó Franco.
El nuncio apostólico, Agustín Arietti, fue el primer diplomático que visitó al nuevo presidente en la sede de gobierno en la mañana del sábado, poco antes que los embajadores de Estados Unidos y Alemania.
"Para mi es una preocupación la situación actual, la situación no es fácil, reconozco que hay inconvenientes con la comunidad internacional", dijo Franco en conferencia de prensa con medios internacionales.
"Vamos a hacer el mayor de los esfuerzos para tomar contacto con los países vecinos para tratar de ir demostrando con hechos nuestra clara vocación democrática", agregó Franco.
El riesgo de las medidas
Franco especificó que un eventual bloqueo a Paraguay perjudicaría a los propios empresarios brasileños, con grandes intereses en Paraguay, país mediterráneo que mantiene la mayor parte de su intercambio (60%) con Brasil.
El presidente asistió posteriormente a un oficio religioso en la catedral presidido por el nuncio Arietti.
La jerarquía católica había dejado en claro su falta de apoyo antes del juicio político a su exobispo Lugo, suspendido "ad divinis" por el Vaticano cuando se postuló a la presidencia, instándole públicamente a renunciar.
Los paraguayos celebran esta noche la popular fiesta de San Juan con bailes y reuniones en diversas comunidades del país.
Sin embargo, las tensiones sociales que provocaron la crisis política que costó el cargo a Lugo, están latentes.
José Rodríguez, líder de la Liga Nacional de Carperos, el movimiento de campesinos sin tierra que protagonizó el violento enfrentamiento de ocho días atrás en Curuguaty con un saldo de 17 muertos que desató la crisis política, llamó a sus seguidores a "permanecer movilizados" ante lo que consideró un "golpe parlamentario".
Desde la acera de enfrente, la Unión de Gremios de la Producción, que nuclea, entre otros, a los grandes productores graneleros, desactivó una movilización convocada para el lunes contra el gobierno de Lugo, en protesta por las invasiones de propiedades por campesinos sin tierra.
El nuevo presidente dijo que "no tiene sentido crear una Comisión" que investigue la matanza de campesinos y policías en la ciudad de Curuguaty. La Comisión, con apoyo de la OEA, había sido anunciada por Lugo un día antes que se iniciaran los trámites para su juicio político.
Lugo fue destituido el viernes luego que el Senado lo halló culpable por una mayoría de 39 votos en 43 de la acusación de "mal desempeño de sus funciones" y activó su destitución, momento cúlmine de un juicio político sumarísimo iniciado el jueves.
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| domingo, 24 de junio de 2012
IIntermundo Blog 23/06/2012. La Alianza Bolivariana para las Américas (Alba) advirtió que la “nueva forma de golpe de Estado” en Paraguay tiene la finalidad “de atacar los procesos de independencia e integración latinoamericana y caribeña”.
Los países miembros de la ALBA, en un comunicado difundido este sábado en Caracas y con fecha 22 de junio, condenaron y repudiaron la acción de 39 senadores paraguayos que “promovieron un juicio político plagado de irregularidades”, el cual derivó en la destitución del presidente Fernando Lugo.
“El supuesto juicio político, sumarísimo, se ejecutó en 24 horas, con un reglamento elaborado ‘a la medida’ del acusado, incumpliendo normas elementales del debido proceso y violentando el más básico derecho a la defensa” de Lugo, añadió el documento.
Señaló que el juicio “contaba con una sentencia previa desde su inicio, instigado por la derecha y la oligarquía paraguaya”, a las que acusó de haber dado “un zarpazo a la democracia latinoamericana y caribeña, usurpando el poder que estaba bajo la responsabilidad de un presidente legitimado por la votación popular”.
“Desde el Alba-TCP alertamos a las naciones del mundo sobre esta nueva forma de golpe de Estado supuestamente institucional y parlamentario que se estaría implementando con la finalidad de atacar los procesos de independencia e integración latinoamericana y caribeña”, indicó el texto oficial.
A tiempo de expresar su “más firme solidaridad” con Lugo, las naciones de la ALBA aseguran que no reconocen “al presidente de facto Federico Franco, electo por los 39 votos del Senado paraguayo”.
Los países de la Alba (Venezuela, Cuba, Ecuador, Nicaragua, Bolivia, San Vicente y las Granadinas, Dominica y Antigua y Barbuda) aglutinan a 75 millones de habitantes de América Latina y el Caribe.
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| sábado, 23 de junio de 2012