IIntermundo Blog 29/05/12 - Actualmente, la gente que ronda los treinta años pertenece a la primera generación de personas cuyos hijos crecen de forma paralela a las redes sociales.
La tecnología está creando una huella indeleble en la paternidad moderna, y hay una sensación de que nuestros datos, nuestra información personal, ya no está bajo nuestro control. Pero nuevos hallazgos en investigaciones indican que la apertura y el intercambio de información son una forma de vida para muchos adultos, y la privacidad personal está fácilmente comprometida, junto con información personal sobre los hijos.
En un intento por entender cuán importante es la privacidad en esta era digital, encuestamos a 4,000 adultos jóvenes como parte del Estudio Longitudinal de la Juventud Americana en Estados Unidos, la encuesta más grande y antigua en su tipo en EU.
Los mismos participantes han sido encuestados cada año desde 1987, cuando eran estudiantes de secundaria o preparatoria en todo el país. La muestra ahora es de 37 a 40 años.
Casi una cuarta parte de estos jóvenes adultos de la 'Generación X' expresaron un alto nivel de preocupación por la privacidad en línea, mientras que el 40% reportó un bajo nivel de preocupación. Pero los comportamientos decían más: casi el 70% dijo que ha compartido sus propias fotografías en línea y publicado cerca de nueve fotografías personales cada año.
Más de la mitad dijo que comparten información o publican fotografías de unas vacaciones.
El 66% reportó publicar fotografías de sus hijos en línea y ligeramente más de la mitad, el 56%, compartió noticias de algún logro de sus hijos.
Los padres bien intencionados con grandes instintos, tienen el deseo de compartir y conectar sobre sus hijos, lo que a menudo ayuda a fomentar y mantener vínculos sociales con familiares y amigos.
Las familias extensas viven en diferentes estados y disfrutamos poder mantenernos al día con hermanos, sobrinos y sobrinas. Pero existen costos para esa "conexión", y muchos no tienen claro lo que se pierde y lo que está en juego.
En general, las implicaciones a largo plazo de la privacidad personal menos vigilada pueden estar limitadas a cierto alcance, como ser vulnerables a un robo si los planes de vacaciones son anunciados públicamente o ser víctimas de robo de identidad. También hay consecuencias mayores al usar juicios pobres cuando se publica en línea, como ser despedido o dañar la reputación de alguien.
En el nivel más básico, queremos poder contar nuestra historia sobre nuestras vidas. Pero, en el caso de nuestros hijos, una historia pública y permanente ya ha sido registrada sobre ellos antes de que tuvieran la oportunidad de decidir si quieren participar o si lo escrito coincide con su propia visión de sí mismos.
Las preocupaciones sobre las redes sociales fueron más grandes que aquellas referentes a registros médicos en línea, buscadores, mensajería en línea y mensajes de texto.
El mensaje de los padres es claro. Los niños crecen aprendiendo que publicar fotografías de sí mismos y compartir información personal es algo típico. La sensación de tener derecho a la privacidad ha sido devaluada.
Y nuestros hijos nunca conocerán un mundo sin este tipo de exposición. ¿Qué significa una visión del mundo que carece de expectativas en la privacidad?
Cuando muchos de los padres son confrontados sobre lo que significa criar a un hijo en una era de privacidad altamente disminuida, las respuestas más comunes son: 'realmente no tengo nada que esconder', y, '¿a quién le interesaría mi vida?'.
Pero estos razonamientos no comprenden el punto, porque la privacidad es uno de esos derechos que no importan hasta que importan. ¿Quién se preocupa por sus derechos hasta que es arrestado?
Estamos viviendo en una era en la que cada cosa que se escriba en línea, desde la información que buscas, los videos que ves hasta las cosas que consideras comprar, es recogida, almacenada, archivada, agregada y potencialmente compartida o vendida. Y a pesar de la falsa sensación de seguridad ofrecida por la tecla en la esquina superior derecha de tu teclado, no hay ninguna tecla para borrar en internet. Una vez que está allá afuera, probablemente se quedará allí para siempre.
Por supuesto, hay un espectro de comportamiento parental hacia las vidas privadas de los hijos, desde aquellos que aíslan y sofocan a sus hijos en un intento equivocado para protegerlos, hasta aquellos que explotan y comercializan a sus hijos en los escenarios más grandes disponibles.
Pero nunca antes los padres habían tenido la capacidad de publicar los detalles de las vidas de sus hijos de una forma tan generalizada.
Una anécdota potencialmente embarazosa no perturbará a un pequeño, pero, ¿cómo afectará un flujo unilateral de información a un preadolescente o adolescente?
Recientemente, un nuevo conjunto de cambios propuestos para la política de privacidad de Facebook fue revelado. Incluye dar a los usuarios más acceso a los datos recolectados sobre ellos y explicar cómo la empresa los rastrea. Pero los cambios también permitirán a Facebook guardar cierta información por más tiempo junto con la posibilidad de elegir a usuarios como blanco de anuncios por toda la web, no solo en el sitio de Facebook. Así que, la información valiosa de márketing obtenida de fotografías, publicaciones y de los "me gusta", no está contenida solo en Facebook, sino que es usada a través de la web.
Más de 900 millones de nosotros (y contando) voluntariamente participan en este intercambio de información para tener comodidad y conexión. Pero implica a más personas que solo a nosotros mismos en la transacción.
Tenemos el derecho de que nuestros datos no se levanten y nos destruyan. Tenemos el derecho de crear nuestra propia narración de nuestras vidas. Tenemos el derecho de controlar la información que queremos que el mundo conozca sobre nosotros.
Estos derechos son fundamentales para nuestra propia autonomía personal.
Nuestros hijos merecen las mismas protecciones.
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| martes, 29 de mayo de 2012
IIntermundo Blog 20/05/12 - Hoy les confirmaron que están “embarazados”. Claro que ambos lo están porque ambos participaron en la creación. Muchos hombres de esta generación participan en los procesos de embarazo y parto. No obstante, la llegada de un bebé es un estrés que tambalea el matrimonio. Si la dinámica de la pareja en el hogar se basa en trabajo de equipo, entonces integran las nuevas tareas y tienen algo adelantado. Si no es así, tienen que empezar a hacerlo desde cero para superar la tensión de las primeras etapas del bebé.
Nuestra sociedad se especializa en crear mucha fantasía alrededor de la llegada de un hijo. Cuando el nuevo papá y la nueva mamá se tropiezan con la realidad llena de trabajo urgente todo a la vez, a menudo no pueden manejarla. La verdadera historia de felicidad y superación de una fuerte etapa familiar empieza con la noticia. Desde ese momento, es necesaria la participación activa de papá, para que junto a mamá, sobrevivan a este gran cambio en sus vidas.
ANTES DE…
1. Papá, involúcrate en el desarrollo del embarazo: citas médicas, citas de sonograma, desarrollo del embarazo y parto, otros cursos prenatales, selección del registro de bebés en las tiendas, búsqueda de información sobre los equipos y muebles necesarios para el bebé, incluyendo cómo se usan y cómo se montan. Encárgate de saber tanto como mamá sobre todo lo relacionado a prepararte para la llegada de tu hijo.
2. Háblale al bebé y acarícialo como si ya estuviera. Hace décadas que se sabe que el feto escucha y reconoce sonidos externos.
3. Ignora los comentarios de amigos y hombres de tu familia que te critiquen y te jueguen bromas por tu interés y conocimientos. Haz caso omiso de las veces que te digan que el bebé es asunto de la mujer. Tu esposa tiene pareja y tu hijo tiene padre.
4. Ayuda a dejar preparado todo lo necesario para la llegada del bebé: habitación, efectos que deben ir en la cocina y otros detalles.
5. Prepárate a asumir el control al momento de indicio del parto.
DURANTE
1. Cuando llegue el parto, ya debes saber qué hacer y a dónde llevar a tu esposa. Asume el control de la situación porque, en algún momento, ella va a tener tantas contracciones de parto que van a desviar su atención, y necesita tu ayuda física, mental y emocional.
2. Carga a tu recién nacido tan pronto tengas la oportunidad. Los bebés nacen con el sentido del olfato totalmente desarrollado. Es importante que identifique tu olor, además de recibir el contacto de tus brazos y escuchar tu voz.
LA LLEGADA A CASA
1. Desde este punto, tus horas de sueño van a ser mínimas o ninguna. La imposibilidad de dormir es una causa de estrés físico y emocional, y puede ser hasta peligroso para la coordinación que necesitas para manejar al bebé. Si tu empleo te lo permite, toma vacaciones. Este es el momento cuando es crucial el trabajo en equipo. Algunas parejas pretenden la solidaridad malentendida de despertarse juntos a atender el bebé. ¿Resultado? Nadie duerme, nadie coordina, ambos están de mal humor. Mejor preparen un itinerario alternando noches, días y horas, de manera que mientras uno atiende, el otro duerme o descansa.
6. No permitas que nadie te haga sentir inepto por la manera en que atiendes a tu hijo. Aprende la forma de atenderlo con su seguridad en mente y si tienes dudas, pregúntale al pediatra, o a alguien que esté apto para darte el consejo correcto. Cada bebé, igual que cada hijo, es diferente a todos los demás. Lo que funciona con uno, no funciona con otro.
6. No permitas que nadie te haga sentir inepto por la manera en que atiendes a tu hijo. Aprende la forma de atenderlo con su seguridad en mente y si tienes dudas, pregúntale al pediatra, o a alguien que esté apto para darte el consejo correcto. Cada bebé, igual que cada hijo, es diferente a todos los demás. Lo que funciona con uno, no funciona con otro.
2. No todo es alimentar y cambiar al bebé. Hay que lavarle la ropa, recoger, bañarlo, preparar botellas si mamá no lacta y si lacta, tiene otras cosas qué hacer. A menudo entre esto y las griterías, si no es un bebé que duerme mucho entre comidas, la tensión aumenta y no hay tiempo ni energía para la relación de pareja. Menos tiempo hay para quehaceres del hogar. No permitas visitantes que pretenden ir a sentarse para que los atiendan, o arrullar el bebé o agitarlo cuando tú quieres que duerma. Cualquiera que vaya a tu casa, especialmente familia, debe ir dispuesta a “trabajar”: limpiar la casa, fregar trastes, cocinar o traer comida (los padres comen y necesitan estar fuertes y nutridos para la batalla), echar ropa a lavar, etc.
3. Si tienes un familiar de confianza (madre, suegra, hermana) que está apta para atender al bebé, invítala a que vaya unas horas, de manera que puedas descansar con tu esposa y, si las condiciones de salud lo permiten, reanudar la vida conyugal. En el fragor de atender al bebé, involuntariamente la pareja se olvida de su relación y de la mujer y del hombre que tienen al lado. La falta de atención y de relaciones sexuales generan tensión. El bebé recibe esa tensión y reacciona a ella, creando un círculo vicioso intolerable. Es muy importante conseguir ayuda para encontrar ese rato de soledad. Otra buena idea es salir un ratito, al menos a un lugar cercano. Si consiguen un cuido confiable por dos horas, por ejemplo, háganlo.
4. Si el bebé es de los que duermen cuatro horas entre una comida y otra, aprovechen ese tiempo para descansar. Las otras tareas del hogar esperan. Hay que reponer las energías.
5. Papá, la crianza y la sociedad tal vez han limitado tu intervención con el bebé. Cambia pañales, báñalo, aliméntalo. Conoce a tu hijo, por qué llora, cómo duerme mejor, qué le gusta, cómo se tranquiliza, qué le duele, qué le hace daño, cómo reacciona…que nadie te cuente porque tú sabes quién es tu hijo. Conocer un hijo no es territorio exclusivo de mamá, aunque está en su naturaleza porque mamá y su hijo se conocen a otros niveles. Las mejores relaciones entre padres e hijos empiezan temprano, observando el desarrollo, participando activamente, ofreciendo amor en el contacto físico, el único amor que pueden entender los bebés.
La buena información, la paciencia, el conocimiento de tu hijo y el intercambio de amor desde recién nacido (su primera sonrisita, su manito en tu hombro) crearán en ti una paternidad sólida. Esa es la base de convertirte en el héroe que tu hijo o hija escuchará durante las conversaciones que guiarán su vida.
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| domingo, 20 de mayo de 2012