Ultima Publicación

Suscribete

Puedes suscribirte a IIntermundo para recibir las noticias más importantes de widgets para blogger. Lo recibiras directamente en tu bandaje de entrada, solo necesitaras ingresar tu E-mail Sign Up!

TOP 5 Más Populares

    Entradas populares

    Estadisticas IIM

Comentarios Recientes


    ARCHIVO

Noticias

Interes



IIntermundo Blog 08/10/2012. El telescopio espacial Swift de la NASA ha detectado la presencia de un agujero negro hasta ahora desconocido, una concentración de masa tan densa que ni siquiera la luz puede escapar de su gigantesco tirón gravitatorio de gran alcance, en el centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea. Los científicos que estudian los datos del satélite han llegado a esta conclusión tras descubrir la emisión de una creciente ola de alta energía producida por una rara nova de rayos X. Sin embargo, todavía ignoran muchos datos sobre el nuevo pozo cósmico y no han podido calibrar su masa. abc.es



«Las brillantes novas de rayos X son muy raras, esta es la primera que Swift ha visto», afirma Neil Gehrels, investigador principal de la misión, en el Centro Goddard de Vuelo Espacial en Greenbelt. Una nova de rayos X es una efímera fuente de rayos X que aparece de repente, llega a su pico de emisión en unos pocos días y luego se desvanece durante meses. La explosión se produce cuando un torrente de gas almacenado se precipita de repente hacia uno de los objetos más compactos conocidos, una estrella de neutrones o un agujero negro.

La rápida fuente de brillo fue detectada por el Swift dos veces en la mañana del 16 de septiembre, y una vez de nuevo al día siguiente. Nombrada Swift J1745-26 por las coordenadas de su posición en el cielo, la nova se encuentra a pocos grados del centro de nuestra galaxia, hacia la constelación de Sagitario. Aunque los astrónomos no conocen su distancia con precisión, piensan que el objeto se encuentra de 20.000 a 30.000 años luz de distancia de nosotros en la región interna de la galaxia. Observatorios terrestres detectaron emisiones infrarrojas y de radio, pero espesas nubes de polvo oscuro han impedido a los astrónomos de la captura de Swift J1745-26 a la luz visible.

La nova llegó a su punto máximo en rayos X con energías por encima de 10.000 electrovoltios, o varias miles de veces la de la luz visible – el 18 de septiembre, cuando alcanzó una intensidad equivalente a la de la famosa Nebulosa del Cangrejo, un remanente de supernova que sirve como objetivo de calibración para los observatorios de alta energía y se considera una de las fuentes más brillantes de alta energía más allá del Sistema Solar. Después, su energía se fue atenuando.
Medir su masa

«El patrón que estamos viendo se observa en novas de rayos X donde el objeto central es un agujero negro. Una vez que los rayos X se desvanecen, esperamos poder medir su masa y confirmar su condición de agujero negro», explica Boris Sbarufatti, astrofísico en el Observatorio Brera en Milán y que actualmente trabaja con otros miembros del equipo de Swift.

Los científicos creen que el agujero negro forma parte de un sistema binario formado por él mismo y una estrella normal, similar al Sol. Una corriente de gas fluye desde la estrella y entra en el disco de acreción que se encuentra alrededor del agujero negro. El gas atrapado en ese disco se calienta mientras se dirige hacia el agujero, generando un flujo contante de rayos X. Sin embargo, bajo determinadas condiciones, el disco se desestabiliza, y adquiere dos condiciones drásticas; un estado más frío y menos ionizado donde el gas se concentra en la región exterior del disco como si fuera agua detrás de una presa, y un estado mucho más caliente e ionizado que envía oleadas de gas desde el centro. Cada emanación limpia el disco interior, y con poca o casi ninguna materia cayendo hacia el agujero negro, el sistema deja de ser una brillante fuente de rayos X. Décadas después, cambia a su estado caliente y envía un montón de gas hacia el agujero negro, lo que resulta en una nueva emanación de rayos X.
Posted in: , , , , , , , , | lunes, 8 de octubre de 2012
Pulse para ver el video

IIntermundo Blog 02/06/2012. Un grupo de investigadores de la NASA acaba de calcular cómo se producirá exactamente la titánica colisión entre la Vía Láctea, nuestra galaxia, y su vecina más cercana, Andrómeda. El acontecimiento, que tendrá lugar dentro de 4.000 millones de años, cambiará para siempre el aspecto del cielo y, de paso, la historia de nuestro Sol y su sistema de planetas. Estas conclusiones se publicarán en tres estudios diferentes en Astrophysical Journal.
Hace mucho tiempo que los astrónomos saben que la Vía Láctea y su vecina Andrómeda se atraen mutuamente, y que se están acercando la una a la otra en una especie de «danza cósmica» que se alimenta de la fuerza de gravedad combinada de los dos gigantes. Sin embargo, hasta el momento nadie ha podido asegurar con certeza si las dos galaxias acabarían chocando en el futuro o si, por el contrario, solo se «rozarían» deslizándose muy cerca la una de la otra.
Ahora, y gracias a datos muy precisos sobre el movimiento de Andrómeda obtenidos con el telescopio espacial Hubble, la hipótesis de la colisión se convierte en realidad. Las dos galaxias están en ruta directa de colisión y su choque es, por lo tanto, inevitable. El evento, durante el que la Vía Láctea y Andrómeda se fusionarán, dando lugar a una nueva y gigantesca galaxia elíptica, se producirá dentro de 4.000 millones de años.
«Nuestros datos -explica Roeland van der Marel, del Instituto de Ciencias del Telescopio Espacial, en Baltimore- son estadísticamente consistentes con una colisión frontal entre Andrómeda y la Vía Láctea».
Pero pensemos por un momento en lo que significa, en un contexto galáctico, la expresión «colisión frontal». La Vía Láctea, nuestro hogar en el Universo, tiene un diámetro de unos 100.000 años luz (más o menos un trillón de km.) y contiene entre 200.000 y 400.000 millones de estrellas. Nuestro Sol es sólo una de ellas. Andrómeda, por su parte, es aún mayor, probablemente el doble (aunque la medida exacta es difícil de calcular) y contiene, según datos recientes del telescopio Spitzer, cerca de un billón de estrellas. Es decir, dos veces más que nuestra propia galaxia.
Andrómeda y la Vía Láctea son, de hecho, los dos miembros más grandes de los treinta que conforman el grupo local de galaxias. Cuando se encuentren, ambas se fusionarán, miles de estrellas saldrán despedidas en todas direcciones, como si se tratara de un inmenso avispero que tardará, por lo menos, otro par de miles de millones de años en calmarse. Sorprendentemente, es posible que el Sol y la Tierra (si es que para entonces aún existe) sobrevivan y se libren con una simple «patada gravitatoria» que les colocará, eso sí, en una posición que nada tiene que ver con la que ocupan hoy en día.

Llegar a la Luna en una hora

En la actualidad, Andrómeda, también llamada M31, se encuentra a unos 2,5 millones de años luz de distancia de nosotros (un año luz equivale a 9,5 billones de km) , pero se nos acerca a la nada despreciable velocidad de 400.000 km. por hora. O lo que es lo mismo, a 91 km. por segundo. Para hacernos una idea, baste decir que a esa velocidad se podría llegar a la Luna en apenas una hora.
La escena, bromean los investigadores, recuerda a la de un bateador de beisbol que observa la pelota mientras se dirige directamente hacia él. Con la diferencia de que, aunque Andrómeda se acerca unas dos mil veces más rápido que la pelota, tardará 4.000 millones de años en llegar.
Las simulaciones construídas a partir de los datos del Hubble sugieren que, después del primer encontronazo, serán necesarios por lo menos otros 2.000 millones de años para que las dos galaxias se fusionen por completo, sus estrellas se coloquen en posiciones estables y surja una nueva y gigantesca galaxia elíptica, muy parecida a las que abundan en nuestro sector del Universo.
Sin embargo, y a pesar de que el futuro de Andrómeda es el de «incrustarse» dentro de la Vía Láctea, la inmensa mayoría de las estrellas que forman ambas galaxias no chocarán entre sí durante el «encuentro». De hecho, existe el suficiente espacio entre estrella y estrella como para que la fusión se produzca sin demasiadas colisiones individuales.
Posted in: , , , , , , , | sábado, 2 de junio de 2012


Un equipo de científicos logró captar la transición de una galaxia espiral a una elíptica, un hallazgo que contribuirá a entender la evolución galáctica..


Con ayuda del Observatorio "Galaxy Evolution Explorer" de la NASA, el equipo de investigadores detectó cómo la galaxia NGC 3801 está perdiendo parte del gas frío de su interior, síntoma de esta transformación.

Desde hace tiempo se sabe que las galaxias espirales ricas en gas, como nuestra Vía Láctea, se contraen para crear las galaxias elípticas como la observada en el estudio, con poca población de estrellas.

El proceso que guía la gran transformación de las galaxias jóvenes en espiral a las galaxias elípticas es la rápida pérdida de gas frío, que hace las veces de combustible para la formación de nuevas estrellas. Los expertos creen haber encontrado ese rasgo en la NGC 3801.

"Hemos detectado una galaxia en el acto de la destrucción de su combustible gaseoso para (la creación de) nuevas estrellas" indica Ananda Hota, autor principal del estudio publicado en "Monthly Notices" de la Royal Astronomical Society, según recoge la NASA en un comunicado.

Un hallazgo que a juicio del astrónomo es la "pieza crucial que faltaba para conectar y resolver el puzzle de esta fase de evolución de las galaxias".

Los investigadores utilizaron el Galaxy Evolution Explorer para determinar la edad de las estrellas de la galaxia y descifrar su historia evolutiva.

Las observaciones ultravioletas revelan que la formación de estrellas en NGC 3801 se agotó en los últimos 100 a 500 millones de años, lo que demuestra que la galaxia ha dejado atrás años de juventud y ha comenzado la transformación.

Los agujeros negros supermasivos que residen en los centros de las galaxias pueden estallar por la congestión del gas durante las fusiones galácticas y disparar chorros de materia desde su interior, dando lugar a lo que se conoce como un núcleo galáctico activo.

Según la teoría, las ondas de los chorros se calientan y dispersan las reservas de gas frío en las galaxias elípticas, evitando así la formación de nuevas estrellas.

Los investigadores señalan que la galaxia NGC 3801 es la única en la que la evidencia de la fusión se ve claramente y las ondas del centro del agujero negro ha comenzado a dispersarse hace relativamente poco tiempo.

Según Hota, el proceso pudo comenzar "probablemente hace 1.000 millones de años", un periodo de tiempo que "no es muy largo comparado con los 10.000 millones de años de una gran galaxia común", explicó. EFE

Posted in: , , , , , | viernes, 6 de abril de 2012