IIntermundo Blog 19/10/2012. Científicos espaciales rusos están elaborando un proyecto para evitar la catástrofe que provocaría un posible choque del asteroide Apophis, de casi 300 metros de diámetro, con nuestro planeta.
“Aparte del Apophis hay otros dos grandes asteroides cuyas trayectorias cruzan la órbita de la Tierra” y los cálculos muestran que existe, alguna probabilidad, “aunque sea mínima”, de que choquen contra el planeta, advierte el presidente de la corporación espacial rusa Energia, Vitali Lopota, en una entrevista concedida al periódico ‘Moskovski Komsomólets’.
“No hace falta explicar qué pasaría con la Tierra en este caso. ¡Una catástrofe a escala global!”, sostiene Lopota. El choque, según los expertos, se produciría en una franja de 50 kilómetros, que se extiende a través de Rusia, América Central y el Atlántico.
Las observaciones indican que en 2029 el asteroide Apophis pasará a una distancia de 36.000 kilómetros de la Tierra y el campo gravitatorio del planeta puede modificar su trayectoria, de manera que su nuevo acercamiento en 2036 podría terminar en desastre.
En el primer acercamiento la agencia espacial rusa Roscosmos está planeando posar un módulo en la superficie del Apophis para establecer allí un radiofaro con el objetivo de que los astrónomos puedan calcular mejor el movimiento del asteroide.
En su reciente entrevista, Vitali Lopota revela detalles de proyectos para el segundo acercamiento, que podría ser peligroso. Para evitar la catástrofe “necesitaremos cohetes transbordadores con una capacidad de carga de 70 toneladas para acercar al asteroide un aparato con instrumentos y combustible suficientes para cambiar la trayectoria del Apophis” o de cualquier otro asteroide.
El especialista señala que una “carga termonuclear” sería capaz de desplazar este cuerpo espacial y evitar el choque.
Los grandes asteroides caen a la Tierra una vez cada 100.000 años de media. Muy rara vez representan una amenaza real para la existencia de la vida en el planeta, tal y como sucedió cuando uno de estos impactos provocó la extinción masiva de los dinosaurios hace 65 millones de años.
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| viernes, 19 de octubre de 2012
IIntermundo Blog 12/10/2012. El robot Curiosity ha encontrado en Marte una piedra que se parece más a algunas volcánicas terrestres que a otras muestras encontradas en dicho planeta hasta la fecha. Según ha informado la agencia espacial estadounidense NASA en su sitio web, la piedra, una de las primeras piedras marcianas que estudia en profundidad el robot “Curiosity”, resulta ser un ejemplar insólito y ha sorprendido a los expertos. abc.es
La piedra, del tamaño de un balón de fútbol pero en forma piramidal, a la cual se le ha puesto el nombre “Jake Matijevic”, tiene características en común con piedras volcánicas de zonas de la Tierra como la de Hawai, formadas debajo de la corteza terrestre con gran presión y con la presencia de agua.
“Esta piedra corresponde bien en su composición química con un tipo raro pero bien conocido de roca ígnea encontrada en muchas provincias volcánicas de la Tierra”, dijo el investigador Edward Stolper, del Instituto de Technología de California (CalTech) en Pasadena.
Una piedra marciana «curiosa»
“Al contar con una sola piedra marciana de este tipo es difícil saber si se formó mediante los mismos procedimientos, pero es un punto razonable para iniciar una reflexión sobre su origen”, sostuvo Stolper. Desde que encontró esta piedra, hace dos semanas, Curiosity la ha tocado con su brazo y ha disparado varios rayos láser de partículas alfa y rayos X contra ella, lo que ha permitido a los científicos deducir que contiene menos magnesio e hierro que otras piedras marcianas, y más sodio y potasio.
Otro científico, el encargado del análisis de las mediciones del Espectómetro de rayos X con partículas alfa (APXS), Ralf Guellert, comentó que “Jake es una piedra marciana curiosa”. “Cuenta con un contenido elevado de elementos que coinciden con el mineral feldespato y poco magnesio e hierro”, explicó Gellert, investigador en la Universidad de Guelph, en Canadá.
IIntermundo Blog 09/10/2012. El paracaidista y atleta Felix Baumgartner intentará romper la barrera del sonido, pero el clima congeló su partida. Planea brincar desde una cápsula elevada a 37 kilómetros
La cápsula espacial que transportará a Baumgartner hasta los confines de la estratósfera será llevada por un gigantesco globo de helio -más alto que la Torre Eiffel cuando esté completamente inflado- alrededor de las 06:00 del martes (12:00 GMT).
Crédito foto: AP
Según el reporte de la web que emite en vivo el intento de Baumgartner el lanzamiento del globo que lo depositará a una altura jamás alcanzada por un hombre para lanzarse hacia la Tierra, el clima reinante obligó a posponer el despegue hasta las 17:00 GMT.
Félix Baumgartner ascenderá unos 39.000 metros en una cápsula que será llevada hasta el borde de la estratósfera por un globo de helio gigante, para luego lanzarse en caída libre hacia tierra vistiendo un traje presurizado. El salto estaba previsto inicialmente para el lunes por la mañana, pero debió retrasarse 24 horas debido al mal tiempo.
Baumgartner, de 43 años, ha estado entrenando durante cinco años para el salto, que supondrá un descenso en caída libre durante unos cinco minutos antes de la apertura de un paracaídas a 5.000 metros de altura que lo depositará en el suelo.
El mayor riesgo que enfrenta es laposibilidad de girar fuera de control, lo que podría ejercer las fuerzas G y hacerle perder el conocimiento; por eso, es esencial que controle el salto desde la cápsula, para lo cual se deberá colocar en una posición con la cabeza hacia abajo para aumentar la velocidad.
"En una misión como esta, uno tiene que estar mentalmente en forma y tener un control total de lo que hace, y me estoy preparando muy a fondo", dijo Baumgartner, quien usará un traje espacial presurizado y llevará tanques de oxígeno para poder respirar mejor.
Baumgartner espera marcar una serie de récords: ser el primer hombre en romper la barrera del sonido, a unos 690 kilómetros por hora; dar el salto más alto de la historia (a más de tres veces la altura media de crucero de un avión) y registrar la mayor velocidad en caída libre.
La misión, denominada Red Bull Stratos y respaldada por un equipo de 100 expertos en el lugar de lanzamiento en Roswell, Nuevo México, espera que la hazaña contribuya también a la investigación médica y aeronáutica.
"Vamos a establecer nuevos estándares para la aviación. Nunca antes una persona llegó a la velocidad del sonido sin estar en un avión", dijo el director médico Jonathan Clark, doctor de la tripulación de seis vuelos del transbordador espacial.
La misión pondrá a prueba "nuevos equipos y el desarrollo de procedimientos para habitar en altitudes elevadas y soportar una aceleración tan extrema", de manera de mejorar la seguridad de los astronautas, pero también de potenciales turistas espaciales, agregó.
Según lo previsto, el ascenso tomará de dos a tres horas. El descenso, si todo va bien, durará unos 15 a 20 minutos, unos cinco minutos en caída libre y otros 10 a 15 en el paracaídas. Se espera que el aterrizaje sea suave.
El vuelo será transmitido en vivo en el sitio web de la misión con más de 35 cámaras en el suelo y en el aire, incluyendo en el traje de Baumgartner.
En el equipo de la misión está el coronel retirado de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, Joseph Kittinger, quien detenta tres de los récords que Baumgartner intentará romper, entre ellos el actual salto récord desde 31.333 metros, establecido hace más de 50 años en 1960.
En ese momento nadie sabía si un ser humano podría sobrevivir a un salto así. "El ser humano es siempre muy curioso, siempre quiere ir más rápido, más alto, más bajo, más profundo, eso es parte del desafío de los seres humanos. Siempre nos gusta superar los límites", dijo el lunes Kittinger, de 83 años, antes del salto del austríaco.
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| martes, 9 de octubre de 2012
IIntermundo Blog 05/06/2012. Por su proximidad, se ha considerado la posibilidad de que ese planeta albergue formas de vida. Sin embargo, las diferencias son muchas. La extraña cercanía que experimentará estos días será una oportunidad para estudiarlo
Crédito foto: AP
Vecino de la Tierra, Venus, que este martes y miércoles se interpondrá en un raro pasaje entre la Tierra y el Sol, es con frecuencia llamado "estrella". Ese error se produce porque es el cuerpo celeste más brillante después del Sol y la Luna. De allí que se lo conozca, además, como "Lucero del alba" o incluso "Estrella de oro" en chino.
Se trata de un planeta sólido, como el nuestro. Su diámetro, de 12.100 km, también es similar (95%), al igual que su masa (80%). Y, como la Tierra, posee a un núcleo de hierro.
Ambos nacieron de la misma nube de polvo y gas hace unos 4,5 millones de años. Sin embargo, numerosas misiones lanzadas en la década de 1960 por los Estados Unidos y la Unión Soviética disiparon el mito de las nubes que envuelven a Venus: cualquier parecido con la Tierra se acaba allí.
La atmósfera de Venus está saturada con dióxido de carbono, a una presión 90 veces mayor que la de la Tierra, y la temperatura de su superficie supera los 450°C, algo que según los expertos puede deberse a un efecto invernadero desbocado. "Cualquier astronauta con la suficiente mala suerte de aterrizar (allí) quedaría inmediatamente aplastado, asado y disuelto", señaló la Royal Astronomical Society británica.
Pero esa no es la única rareza del que por mucho tiempo fue considerado un "gemelo" de la Tierra. Venus rota en sentido contrario al de los otros planetas: allí el Sol sale por el oeste y se pone por el este.
Una de las teorías que intenta explicar ese fenómeno indica que en sus comienzos giraba en la misma dirección que la Tierra, pero luego fue alcanzado por desechos espaciales, lo que provocó un cambio de giro.
Este cuerpo es, asimismo, muy lento: un año en Venus tiene 224 días terrestres, mientras que su período de rotación (el tiempo que tarda en completar un giro sobre su eje) es de 243 días. Es decir que un día en Venus es más largo que un año.
A diferencia de la Tierra, que tiene su Luna, Venus, cuyo campo magnético es muy débil,carece de satélites conocidos. Tampoco tiene océanos, ni rastro de agua, y su superficie es aparentemente más árida que el desierto más árido de la Tierra.
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| martes, 5 de junio de 2012