IIntermundo Blog 29/06/2012. La fundación B612 busca financiar, construir y lanzar antes de 2018 el primer telescopio espacial privado para prevenir un eventual impacto devastador, como el de Siberia en 1908
Crédito foto: AP
Un equipo de ex astronautas de la NASA y científicos se han adjudicado la misión de proteger a la humanidad de algún asteroide asesino. En un plan audaz revelado el jueves, el grupo quiere lanzar su propio telescopio espacial para ubicar y rastrear rocas espaciales pequeñas y de tamaño mediano capaces de borrar una ciudad o un subcontinente de la faz de la Tierra. Con esa información, podrían emitir alertas tempranas en caso de un asteroide pudiera dirigirse a nuestro planeta.
Por el momento, la idea de la Fundación B612 existe sólo en los papeles. Tal esfuerzo podría costar varios cientos de millones de dólares y el grupo planea iniciar la recaudación. Los impulsores de la organización sin fines de lucro son un astronauta del transbordador espacial, un astronauta del Apollo 9, el ex zar de Marte, además de algunas personas ajenas a la NASA.
Los asteroides son los escombros de la formación del sistema solar hace unos 4.500 millones de años. La mayoría están en un cinturón entre Marte y Jupiter, pero algunos llegan a perderse hasta donde está la Tierra.
La NASA y una red de astrónomos estudian constantemente los cielos para buscar a estos objetos cercanos a la Tierra. Ellos han encontrado 90% de las mayores amenazas: asteroides de al menos 1 kilómetro que son considerados un peligro mayor. Los científicos creen que fue un asteroide de casi 10 kilómetros de ancho el que acabó con los dinosaurios.
Sin embargo, el grupo considera que se le debería prestar más atención al medio millón, aproximadamente, de asteroides pequeños, similares en tamaño al que explotó enSiberia en 1908 y acabó con más de 2.000 kilómetros cuadrados de bosque.
"Sabemos que estos objetos están allá afuera y podemos hacer algo para evitarlos", comentó Rusty Schweickart, ex astronauta del Apollo 9, quien ayudó a establecer la fundación hace una década.
Los asteroides han llamado la atención recientemente. La NASA vetó el retorno a la Luna a favor de un aterrizaje tripulado en un asteroide. El mes pasado, Planetary Resources, compañía fundada por los empresarios espaciales, anunció sus planes para extraer metales preciosos de los asteroides dentro de unos 10 años.
Desde su nacimiento, la Fundación B612, con sede en Mountain View, California, -nombrada en honor del asteroide donde vivía el príncipe que llegó a la Tierra en el relatoEl Principito, de Antoine de Saint-Exupery- se ha enfocado en hallar maneras para desviar un asteroide que se aproxime a la Tierra. Las ideas estudiadas incluyen enviar una nave espacial que lo intercepte para colocar una bomba nuclear, pero ninguna idea ha sido probada. El año pasado, el grupo cambió el enfoque para buscar los asteroides con un telescopio.
La fundación trabaja con Ball Aerospace & Technologies, que ha desarrollado un diseño preliminar del telescopio. El contratista creó el telescopio Kepler de la NASA que busca exoplanetas y construyó los instrumentos a bordo del telescopio espacial Hubble.
Según la propuesta, el telescopio espacial Sentinel para cazar asteroides operará durante al menos cinco años y medio. Girará en una órbita alrededor del sol, cerca de la órbita de Venus, o entre 50 millones y 270 millones de kilómetros de la Tierra. La información será enviada mediante la antena de la NASA mediante un acuerdo con la agencia estadounidense.
El lanzamiento está programado para 2017 o 2018. El grupo busca volar en el cohete Falcon 9 de SpaceX, que hizo historia el mes pasado al llevar una cápsula como carga a la Estación Espacial Internacional.
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| viernes, 29 de junio de 2012
IIntermundo Blog 28/06/2012. Según un artículo recién publicado en la revista Geology, existen sólidas evidencias que indican la existencia de enormes reservas subterráneas de agua en Marte. El hallazgo, que ha supuesto toda una sorpresa, refuerza la idea de que el Planeta Rojo puede, o pudo en algún momento, albergar vida. Y aumenta las probabilidades de establecer colonias humanas allí en un futuro próximo.
El asunto del "agua marciana" lleva debatiéndose desde hace ya más de un siglo. Primero, a finales del XIX, fueron los famosos canales de Marte. Después, ya en plena era espacial, llegó el descubrimiento de antiguos valles fluviales y fondos marinos que revelaban un pasado marciano rico en agua superficial. Y en 2003, por fin, la Mars Odyssey pudo detectar, por primera vez, pequeñas partículas agua helada justo bajo la superficie de Marte. Algo que algunos años después fue confirmado "in situ" por la misión Phoenix.
No cabe duda, pues, de que en la superficie de Marte, o muy cerca de ella,hubo y hay agua. Pero las cosas no resultan tan claras a la hora de establecer la existencia, o no, de reservas de agua también en el subsuelo del planeta. Una cuestión que resulta de la máxima importancia para comprender la historia geológica (y probablemente biológica) de este mundo tan parecido a la Tierra.
Ahora, y por primera vez, un grupo de investigadores dirigidos por Francis McCubbin, de la Universidad de Nuevo Mexico, ha conseguido aportar sólidas evidencias de que en el interior de Marte también hay agua. Y mucha, por cierto. Por lo menos la misma que en la Tierra...
"La búsqueda de agua en el Sistema Solar -reza el artículo de Geology- es uno de los principales objetivos de las ciencias de exploración planetaria porque el agua juega un importante papel en muchos procesos geológicos y se necesita para que se produzcan los procesos biológicos tal y como los entendemos en la actualidad. Si excluimos a la Tierra, Marte es el lugar más prometedor del Sistema Solar interno para encontrar agua, y no cabe duda de que el agua fue la responsable de modelar muchos de los paisajes que se pueden observar hoy en la superficie marciana. Sin embargo, y hasta ahora, la cuestión de la presencia de agua en el interior del planeta sigue sin resolverse."
Analizando la composición de dos meteoritos marcianos (el Shergotty, caído en la India en 1865 y el Queen Alexandria, encontrado en 1994 en la Antártida), los investigadores han llegado a la conclusión de que el manto de Marte (el estrato de roca que hay entre la corteza y el núcleo) contiene entre 70 y 300 partes por millón de agua, un porcentaje sorprendentemente similar al del manto terrestre.
«Carambola cósmica»
Ambos meteoritos son de origen volcánico y proceden, pues, del interior del Planeta rojo. Llegaron a la Tierra en diferentes momentos, pero salieron de Marte en el mismo periodo, hace 2,5 millones de años, como consecuencia del impacto de un meteorito que lanzó al espacio una gran cantidad de rocas marcianas. En una suerte de "carambola cósmica", algunas de esas rocas aterrizaron después aquí, en nuestro planeta, llevando consigo un auténtico tesoro de información que, por ahora, no puede obtenerse directamente de Marte por ningún otro medio.
En palabras de Erik Hauri, uno de los autores de la investigación, "analizamos dos meteoritos que tienen historias muy diferentes. Uno se mezcló con una considerable cantidad de elementos durante su formación, mientras que el otro no". En ambos casos, los investigadores buscaron las moléculas de agua presentes en el interior de cristales de apatita, y utilizaron esas moléculas para determinar la cantidad de agua que contenía la roca marciana original que produjo los meteoritos.
Los resultados fueron toda una sorpresa. Ambas rocas, en efecto, sugieren que el manto marciano contiene entre 70 y 300 partes por millón de agua, una cantidad que es extraordinariamente similar a la del manto terrestre. Y dado que ambos meteoritos contienen el mismo porcentaje de agua a pesar de sus diferentes historias geológicas, los investigadores creen que ese agua se incorporó al manto hace miles de millones de años, durante la propia formación del planeta.
El estudio también sugiere la respuesta a otro enigma sobre el agua marciana. En concreto, la forma en que el líquido elemento logró llegar desde el interior hasta la superficie del planeta. Los investigadores sostienen que esa "migración" se debió a la actividad volcánica.
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| jueves, 28 de junio de 2012
IIntermundo Blog 16/06/2012. Tiene 33 años y realizará experimentos médicos. La acompañan dos veteranos del programa de Pekín, que buscarán acoplar su nave con el módulo Tiangong-1, ya en órbita
La misión partió en la cuarta misión espacial tripulada china a las 10:37 GMT -justo en el horario previsto- desde del remoto Desierto de Gobi, en el noroeste del país, para tratar de llevar a cabo su primer acoplamiento manual en el espacio, a gran distancia de la Tierra.
En las previas misiones tripuladas previas, China envió sucesivamente a un astronauta (2003), luego dos (2005) y tres (2008).
Los tres astronautas de la misión espacial Shenzou IX, incluida la primera mujer enviada al espacio por China, se instalaron el sábado por la tarde -hora local- a bordo del cohete que los pondrá en órbita, según imágenes de la televisión estatal.
"China y su pueblo esperan su regreso triunfal", dijo poco antes a la tripulación el presidente de la Asamblea Nacional Popular, Wu Bangguo, durante una ceremonia transmitida por CCTV. Los tres astronautas aparecieron con gesto serio y concentrado.
Saludaron al público presente que agitaba banderas de China, antes de desplazarse hasta el lugar del lanzamiento e ingresar en la nave.
La tripulación está dirigida por Jing Haipeng, un veterano astronauta que ya viajó dos veces al espacio. Liu Wang, que forma parte del programa espacial desde hace 14 años, estará encargado de las maniobras de acoplamiento manual. Liu Yang, de 33 años, la primera mujer china que viajará al espacio, llevará a cabo experimentos médicos en el espacio y otros ensayos.
Esta misión durará diez días. Durante ese período, la tripulación efectuará pruebas y el atraque manual, un procedimiento extremadamente técnico destinado a acoplar a dos naves que están en órbita a gran velocidad.
La realización exitosa de esta cita espacial -durante la cual Shenzhou IX atracará junto al módulo Tiangong-1, que actualmente está en órbita alrededor de la Tierra-, acercará a China a su objetivo de tener su propia estación espacial en 2020.
IIntermundo Blog 25/05/12 - Un físico estadounidense insiste en que tiene una teoría viable del Big Bang
El físico teorético Nicodem Poplawski de la Universidad de Indiana (Estados Unidos) insiste que ha descubierto cómo fue la naturaleza del Big Bang. Para él, nuestro Universo son entrañas de un agujero negro ubicado en el 'pra-universo madre'.
Poplawski desarrolló desde hace tiempo un modelo teorético que postula que todos los agujeros negros astronómicos son entradas a túneles hipotéticos que unen diferentes regiones del espacio-tiempo (los llamados puentes Einstein-Rosen o 'agujeros de gusano'). Según él, al otro lado de los túneles están las antípodas de los agujeros negros; es decir, los agujeros blancos. Si los agujeros negros son zonas del espacio con una gravedad tan fuerte que ningún objeto, aunque se mueva con la velocidad de luz, puede abandonarlas; los blancos, en cambio, son zonas adonde nada puede penetrar.
Mientras tanto, dentro de los túneles se crean condiciones que parecen a un Universo en expansión. Según Poplawski, el espacio-tiempo es flexible y torcido. La torsión podía influir los procesos en el espacio-tiempo solo en un Universo temprano, cuando las distancias entre las partículas eran muy pequeñas, mientras que los efectos cuánticos eran muy fuertes. El físico insiste en que en aquel entonces la torsión fue una potente fuerza de repulsión que resistía a las fuerzas de gravedad.
El modelo Poplawski presupone que cuando una estrella está convirtiéndose en un agujero negro, las fuerzas de gravedad prevalecen, comprimiendo la materia hasta una densidad muy alta. Sin embargo, la materia no consigue una densidad infinita. Cuanto más fuerte que se haga la compresión, los efectos cuánticos también se hacen más fuertes y la torsión resiste la retorsión gravitatoria cada vez más y más. En un momento determinado, el agujero negro se apodera de tanta materia del 'pra-universo' que lo rodea y consigue una densidad tan alta, que esto refuerza la torsión hasta tal grado que este provoca un Big Bang.
En los instantes iniciales, la expansión del universo fue ultrarrápida pero luego se demoró, debido a la caída de la fuerza de torsión. Poplawski opina que la torsión hizo también a la materia descomponerse en electronos y quarks y a la antimateria, a transformarse en la materia oscura. Con esto explica el desbalance actual: la antimateria es un déficit, ya que desde el Big Bang se convirtió en la materia oscura. Para él, el interior de cada agujero negro se convierte en un nuevo Universo.
El físico estadounidense está seguro de que las observaciones astronómicas actuales comprueban la vitalidad de su teoría. Acentúa que todas las estrellas y agujeros negros giran, sería lógico si el nuestro universo heredara el eje de rotación del agujero negro ‘padre’ como “una dirección preferida”. Subraya que los últimos informes que incluyen observaciones de más de 15.000 galaxias muestran que en un hemisferio del Universo la mayoría de las galaxias espirales son ‘zurdas’, es decir, giran en sentido horario, mientras que en el otro hemisferio la mayoría son ‘diestras’. Para él, esto es una prueba firme de su teoría.
Poplawski está trabajando en el tema desde hace años. Por primera vez presentó al público todos los detalles de su modelo definitivo en 2010. En aquel entonces recibió unas fuertes críticas al respecto: la mayoría de los expertos coincidía en que su teoría no era capaz de ofrecer ningún método para comprobarla. Sin embargo, esto no pareció desanimar al físico. Sigue desarrollando el modelo, según muestran sus últimas publicaciones en Insidescience y Physorg.
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| viernes, 25 de mayo de 2012
Un espectrómetro diseñado por astrónomos de la Universidad de California (EEUU) permitirá a los científicos estudiar las primeras galaxias que se formaron en el Universo.
Esta especie de máquina del tiempo se llama MOSFIRE y es capaz de condensar la luz en longitudes de onda del infrarrojo, lo que le permite atravesar el polvo cósmico y ver objetos muy distantes. "Cuando observamos galaxias muy lejanas, no las vemos tal y como son ahora, sino como eran cuando la luz salió de ellas. Esa luz es la que ahora está llegando aquí", explica Ian S. McLean, director del proyecto. "Algunas de las galaxias que estamos estudiando se formaron hace 10 mil millones de años. Estamos mirando atrás en el tiempo, hacia la era de la formación de las primeras galaxias, algunas de ellas muy pequeñas y remotas. Esta es la era que debemos estudiar si queremos comprender a gran escala la estructura del Universo", indica el investigador.
MOSFIRE ha sido instalado en el telescopio KecK I en el observatorio W.M. Keck de Manua Kea (Hawaii). El instrumento servirá también para obtener información detallada sobre otros aspectos como la formación de las estrellas de nuestra propia galaxia o la distribución de la materia oscura del Universo.